1B – Por qué ellas son las grandes desconocidas

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Había en Centrifugados un peso considerable de la mujer: charlas, lecturas, puestos donde ellas vendían sus libros. Había un buen caldo de cultivo para visibilizar a la mujer; y así fue. Hay una cuestión fundamental que incumbe y niega el desarrollo de la mujer: el concepto de igualdad que habría que defenestrar y saber que ellas tienen el doble de carga y el doble de discriminación, el doble de vida y que el sistema vigente es incapaz de diseccionar en su profundidad. Seamos consicentes de la doble jornada laboral-familiar; camuflando dentro de la segunda toda la proyección pública de la mujer, a la altura de la limitación en el rol del escaparate con hijos y carrito anclado en los años 50 y 60. Y cuando se visibiliza se vende a la mujer como cuerpo vacío y sin letras -aunque esto bien podría hablarse dentro de la mediocridad de la poesía o lo que no es poesía… más adelante, en el diario-.

Tenemos que hablar de la palabra compaginar. Uno hombre no compagina, se sobreentiende que la vida social es cosa de hombres y hasta hace cosa de de pocos años era así: no ha sido hasta que la mujer ha conquistado los estudios superiores que ha podido proyectarse, no sin dudas, hacia lo público. Han conseguido proyectarse poco a poco en una dimensión pública pero aún hay paternalismo en muchas intervenciones masculinas referente a ellas. Al fin y al cabo, venimos de donde venimos por mucho que nos joda recordarlo, pero no es excusa para darnos cuenta de que estamos en deuda con la mitad de la población y hay que poner remedio lo antes posible. Por tanto, la aparición de editoriales o movimientos feministas o antipatriarcales debemos entenderlo como un suceso natural siempre y cuando a medio plazo -esperemos- seamos capaces de aglutinar todo en un movimiento común.

Luego aquí habría que entrar en temas de igualdad, equiparación, brechas… lo comenté hace unos días en otra entrada; si no somos capaces de superar el sistema -un sistema que oprime en todos los frentes a la mujer- no habrá igualdad plena. No vale con reformas, sino con un trabajo de base y con algún tizne radical. Si no, perderemos otra generación más. Que llevamos siglos de retraso.

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