Lengua cansada

ninot

“A Ronja, que aquella tarde no vestía más que la parte de abajo del bañador, se le veía el pecho completamente plano. Una niña todavía. Dio tres vueltas completas con el monociclo alrededor de la paellera cuando Fede no había encendido el fuego, y todos aplaudieron. Eso me gustaba de los suecos, que cuando alguno de sus hijos hacía bien una cosa aplaudían. A mí, que yo recuerde, no me ha aplaudido nadie en la vida. Mayores y pequeños observaban fascinados cómo Fede removía el arroz con el cucharón. Perdidas las ganas de reírme por nada me volvió la pereza, la sequedad en la boca, el cansancio en la lengua que me quita de costumbre las ganas de hablar.”

El vigilante del fiordo, Fernando Aramburu (Tusquets, 2011)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s