01 Mi siglo – Mara Pastor (Puerto Rico)

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[¿qué balance hacer de una porción de cien años? ¿es legítimo enfrentarse a tal reto? ¿la vida es un reto? Un poema es un ajuste de cuentas, el espacio donde rendimos explicaciones a lo invisible aunque sea de forma vaga ¿por qué buscar una explicación a la destrucción de aquello que creíamos inmortal?]

Mi siglo

La verdad es pan
(Simone Weil)
Siglo mío, bestia mía
(Osip Mandelstam)

De la sonrisa a la insensatez,
la verdad es el pan de la espera.
La espera, el secreto de un dios
que se fue de fiesta y regresó
encorbatado
y el rumor mediático de que su gendarme
fue una bandada de pájaros
que atravesó el agujero con la pócima vencida.
Sus frutas, cómplices
de la mirada de la bestia
que me desviste de terror
y todo el viento se abrasa en la sed
del húmero en que creímos.
hoy este siglo parece una cita
pero la tierra lleva un vestido verde
estampado de caminantes.
Mi espera se convierte en la disolución
de todas las promesas
con la muerte de los vaticinadores.
Pegada al suelo, persigo
una naturaleza insospechada
que canta su réquiem.

[poema de Mara Pastor (1980 – act)]

Aquí empieza mi viaje por País Imaginario. Exrituras y transtextos Poesía Latinoamericana 1980 – 1992 (2018, Ay del seis). Veamos.

Buscando respuestas

images[cuando el bloqueo cava una trinchera quedan dos alternativas: esperar a que se abra una grieta, o esperar buscando respuestas. Así estoy yo…]

“Si un poema es un mensaje destinado al lector, qué curioso: el autor lo elabora con un código que no conoce, el lector lo descifra con un código propio. Algo en común, claro es, una lengua. Pero un poema es má que una manifestación del lenguaje. las palabras en él son más que ellas mismas, más que el resultado de su combinación. En la suma del texto (la del autor o la del lector) siempre faltan sumandos: en ellos están su raí y su vuelo. Por eso quien escribe no sabe, a ciencia cierta, qué escribe. Y quien lee, más allá y por encima de su acuidad crítica, miente cuando explica qué ha leído. Lo esencia del poema se disuelve en la sangre del lector, pasa a ser parte de su vida y de su pensamiento. Leer es comulgar, y lo que se comulga no puede ser restituido.” Sigue leyendo

O amor das coisas belas: mujeres, padre y madre

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[quinta entrega de la traducción de O amor das coisas belas (Ou pelo menos as cosas que eu consiero belas) escrito por Jorge Reis-Sá e ilustrado por Nicolau sobre  la vida y obra de António Lobo Antunes]

António se casó y se separó. Con su primera mujer tuvo dos hijas: Maria José y Joana. Después se casó tres veces más: las mujeres le fascinan. Las cartas de guerra de António a su mujer dieron como resultado una película: ese pedazo de vida daba muchas y demasiadas imágenes, más incuso de las que António quiere o puede recordar. Todos los que fueron a la guerra quieren . Todos los que fueron a la guerra quieren olvidar que volvieron porque eso significaría entender por qué estuvieron. Sigue leyendo

Novedades Pampanescas

Dos novedades de la Editora Regional de Extremadura que dió a conocer su director, Fran Amaya, ayer de noche; ambas relacionadas directamente con Ángel Campos Pámpano.

La primera, la edición bilingüe en castellano y portugués que ha realizado el raiano Luis Leal del poemario La semilla en la nieve. Para muchos, un libro en busca y captura en su primera edición, agotadísima, publicada hace quince años por Pre-Textos. Un libro conmovedor, una elegía en torno a la figura de la madre del poeta sanvicenteño.

La segunda, creo que algo más conocida entre algunos porque abundan en ella los cómplices, es la publicación de la antología En el vuelo de la memoria, coordinada por el poeta Suso Díaz, donde se rinde homenaje, una década después de su fallecimiento, al que fuera y es todavía el mejor agitador cultural que ha tenido siempre Extremadura. Junto al ramillete de amigos, conocidos, poetas y compañeros… tengo el honor de aparecer con un poema.

Id reservando en vuestra librería de cabecera ambos ejemplares. Os aviso: va a ser de lo mejor que leáis durante el año.

[en la cabecera de la entrada, las portadas definitivas de ambos libros]

Las canciones de l’Ànec Bernat

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No sucede mucho, pero a veces se dispara Spotify en mi ordenador. Hace casi tres años que no añado canciones al reproductor, cierto. Allí, en una cuenta registrada con un correo @hotmail, resiste un consomé de listas sin acabar aparecen astillas de muchos recuerdos. A veces se dispara Spotify y es como si como el viento arreciera afiladas gotas de agua sobre mi cara. Podemos encontrar baladas con tanto azúcar que fulminaría al instante a un camión Iveco lleno de diabéticos, hasta canciones punk guarro. Animal de contrastes, no tengo punto intermedio: o una cosa o la otra. Sigue leyendo

Veneno

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[es la semana de los barbudos. Quizá, si tuviera todavía algo de barba el viento frío que se despereza no abriría mis labios. Mi bálsamo no es una crema ni tampoco una pomada…]

en mi vientre nació un bestiario
no apto para corazones de cristal.

decidí ahorrarme durezas,
no suturé ninguna de mis excusas
y en las esquinas sanguinolentas me escondí
para hacer más suave nuestra travesía

quizá todo en mí sea escarcha,
solo el veneno haya empapado mis raíces.

[ined.]

Corrección “lírica” y Álvaro de Campos

“¡Ah, y esa gente ordinaria y sucia que siempre nos
parece la misma,
que emplea la palabrota como palabra usual,
cuyos hijos roban a la puerta de las tiendas de comestibles
y cuyas hijas a los ocho años -¡me parece tan bello y lo
amo tanto!
masturban a hombre de decente aspecto en los rincones
de las escaleras!”

camposvolteado--300x500Introducción: el fragmento pertenece a la Oda Triunfal de Álvaro de Campos (heterónimo de Fernando Pessoa), fusilado tachado antes de salir de la imprenta de un manual escolar.

Notas

  • Cualquier modificación de un texto original supone desvirtuar una obra. ¿Hubiera sido mejor no incluir el fragmento en el libro? ¿Añadir una nota a pié de página? No lo sé, pero tachar los versos -tal como se lee- se ha ofrecido la peor solución a un conflicto bastante vacío de por sí
  • Son versos sensibles, sí; pero quizá se debería reflexionar a partir de ellos: el por qué. Los inicios del siglo XX son tan oscuros todavía… parece que da miedo meter la cabeza y saber qué se puede sacar de claro en ellos.
  • Es algo hipócrita poner el grito en el cielo con este poema y no porque el romance de Fernando Pessoa con Ofélia Queiroz empezó siendo la mujer menor de edad. Si nos ponemos tarugos, pongamos el grito y el asco en todo. Por cierto, las chicas y chicos de diecisiete años a quien iba dirigido el texto seguramente sepan y entiendan más de sexualidad y derechos que muchos de sus profesores. Por no hablar de la habilidad crítica que tienen hoy día los adolescentes…
  • Esta noticia ha tenido más revuelo en España que en Portugal. Allí no se le ha dado ningún vuelo. El simple hecho de que Porto Editora decida investigar lo sucedido me parece interesante. Aquí, mientras tanto escondemos los trapos sucios de una generación dorada en la lírica y los idealizamos. Por no hablar del silencio académico con las otras lenguas del estado. Quizá… ni tanto ni tan poco, ¿no?