01 – País imaginario: algunas advertencias

portada1Seducido por el reto necesario, afronto una lectura un tanto particular. Afrontar la lectura de una poesía tan diferente como la antología  País imaginario. Escrituras y transtextos. Poesía Latinoamericana 1980 – 1992, seleccionada y anotada por Maurizio Medo, Mario Arteca y Reynaldo Jiménez (Ay del seis, 2018) es un desafío goloso y del que intentaré dar cuenta abriendo una nueva categoría en la bitácora.

Comienzo el proyecto desde cero, pero creo que saldré con algunos pasos adelantados: hay nombres en los antologados que ya conocía de manera superficial y puedo hacerme una mínima idea de lo que puedo encontrar en sus respectivas secciones. Pero como todo libro o antología, hay que atender las consideraciones previas que realiza el editor, Maurizio Medo, al inicio. Sintetizando, doy mi visión y opinión -completamente hateable, si lo creen así- de la introducción a grandes rasgos.

    1.La literatura latinoamericana ha sido desde siempre, considerada como una hermana menor de la literatura española peninsular. Eso es así en las consideraciones académicas -estudios de literatura española en colegios e institutos- donde a veces es necesario estudiar otras asignaturas para afrontar con algo más de profundidad una literatura hermana y tratada de igual que su igual peninsular. Dicho esto, el paternalismo peninsular hacia la poesía latinoamericana siempre ha sido, si cabe, un punto más agudo que en prosa. Si bien, tirando de la lista de clásicos hispanos podría salir un buen catálogo poético, la presencia de autores que escriban en castellano del continente hermano es mínimo en otras antologías dedicadas a poetas de habla hispana, dando la impresión de ser ninguneada y tratada como un género menor dentro de la poesía escrita en castellano. Sigue leyendo

O amor das coisas belas: poesía y Benfica

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Para Lydia Contreras, porque tiene a Dom António a la altura de Beyoncé o más arriba

[tercera entrega de la traducción de O amor das coisas belas (Ou pelo menos as cosas que eu consiero belas) escrito por Jorge Reis-Sá e ilustrado por Nicolau sobre  la vida y obra de António Lobo Antunes]

António es poeta.

Dice António que tiene envidia de los poetas. Cree que solo escribe ficción, narrativa, novelas (llamémoslo como queramos, porque son aquellos textos cuyas frases llegan al fin de la línea) porque no consigue escribir poesía. Y António está equivocado: es un poeta. La poesía tiene la manía de ser perezosa, como los versos al no llegar al fin de la línea. Hubo un día que António se dejó tentar por la verdad: escribió No entres tan deprisa en esa noche oscura como un poema.

António es del Benfica. Pero todavía más del Sport Lisboa e Benfica. Jugó al hockeybc45be64-dec2-4b6a-9049-206345f2be95 patines durante años. Un escritor no está fuera del mundo: en su caso, lo es incluso dentro de la pista.

A António se le vuelve la mirada de niño cuando observa fotografías de antiguas glorias del Benfica, como José Águas. Porque eso le recuerda que los libros estaban todos por escribir y que antes tienen que escribirse. A todos nos gusta el futuro, principalmente, cuando recordamos el pasado.

António nunca tendrá un final triste porque nunca acabará: los libros de António existirán siempre. Hoy, únicamente vive para los libros. Y los libros viven para su vida porque así lo desea. Hay escritores que escriben para ellos al igual que hay escritores que escriben para otros. También hay escritores que solamente escriben. Como António.

António no sabe si cree en Dios. Pero si cree en los libros, que es más o menos lo mismo.

Diario* (un poema de Julia Laberinto)

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[el tiempo sirve como moneda a la hora de otorgar de un valor justo las cosas más insignificantes]
.
Diario (*)
Me alejo del significado
Miro impotente las luces y me doy cuenta del florecimiento de la distancia,
del esplendor de la ingravidez sentimental.
El tiempo pasa mientras contengo una infección que ensombrece mi juicio.
Mis últimas fuerzas serán para evitar que los demás vean mi alma.
Si pudiera explicar que soy un ser que solo puede conocerse desde dentro.
Que los que se obsesionan con visitar mis superficies nunca abrirán los ojos
para tomar el interior.
Pero ojalá tú que me miras con ternura inevitable, pudieras disfrutar de mis
aguas un día de mar en calma.
Pediría curarme si eso no supusiera el final de mi aproximación a transcribir
una tormenta. 

[Julia Laberinto (Julia Sánchez; Madrid 1996 – act) es estudiante de medicina. Sigue inédita en papel… por poco tiempo]

Foto: Noelia Pellejero / Julia Laberinto

Nota: el poema pertenece a la serie de entradas tituladas Diario, que va subiendo la autora a su página de Facebook…

La bicicleta del panadero, de Juan Carlos Mestre

LBDPFuera de toda duda, Juan Carlos Mestre (1957 – act) es uno de los mejores poetas españoles que hay. Y lo que es más importante todavía: se le puede considerar poeta -con mayúsculas o sin mayúsculas, ahí entra el gusto de cada uno- de la cabeza a los pies. Estoy acabando de leer La bicicleta del panadero (Calambur, 2012) y no arriesgo si digo que es uno de los poemarios más contundentes que he leído en mucho tiempo.

En una época donde la concisión y la brevedad está en auge, Mestre ofrece un desfile de cotidianidades en carne y hueso, desarrollados en ambientes fríos y húmedos (¿bercianos, quizá? donde emerge la dignidad apedreada y solitaria, pero siempre coherente y justa. Arriesga con la palabra y rehuye de la simplificación, apostando por la exploración en el imaginario, alzando del silencio a anónimos en la sombra. Leer a Juan Carlos Mestre enriquece, porque es capaz de dibujar en sus textos un universo que traspasa al lector sin que tenga que cerrar los ojos. Los poemas, muchos abrazando lams3 prosa, se adentran más allá de la inmediatez y la obviedad: juega con lo cotidiano, hace partícipe a los nombres de sus versos como elementos constantes en ellos, aderezándolo de píldoras culturales, guiños a conocidos y enumeraciones sugerentes.

Aceptar -porque los libros a veces entienden de negociaciones- la lectura de La bicicleta del panadero significa adentrarse en un mundo bipolar: con parajes funestos, duros; y por otro inocente e inofensivo. El libro es un menhir tallado de forma detallada con las palabras y la emoción como la poesía del berciano; con una imaginación fuera de lugar, única en cadencia. El poeta alicata una realidad con sus versos, reconstruyendo con su mirada privilegiada una realidad que no espera otra cosa que no sea a maravillar al lector a la vez que, como pasa con los buenos poemas, hacer pensar.

Cuatrocientas setentas páginas de poesía.

[“Perdiste el elefantito de oro que te regaló tu madre en septiembre
del 56
y el de lapislázuli que te regalé yo al cumplir los diecinueve.
Perder un elefante establece algún tipo de vínculo con la superstición,
Violeta Parra había extraviado el suyo entre el serrín de la carpa
la tarde del escopetazo, años despuñes lo encontró su hermano,
Nicanor,
pisoteándole el jardín a un poeta al que le habían dado el Nobel.
Tarde o temprano, la felicidades termina siempre por no encontrar
a su dueño.”

Y como colofón: Mestre entiende y sabe de elefantes. Una delicia de hombre.]

En Versos al Paso (Madrid)

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[gracias también a Judith Rico. Sin su complicidad no estarían en las calles…]

El lunes al mediodía mientras iba a La Pobla de Mafumet -un día hablaré de mi pluriempleo en lo social– me llegó la imagen vía Juan Manuel Ramírez Paredes (todo el mundo pendientes de la salida de su libro, el día veintisiete, por favor) Los versos pertenecen a la invitación abierta a editoriales y particulares del colectivo Boamistura para realizar la acción Versos al Paso en Madrid.

Los dos versos asfaltados están ubicados en la Calle San Jaime (Vallecas). La próxima vez que vaya a la capital del imperio tocará hacerse la foto de rigor… sin entorpecer demasiado el tráfico, claro…

Nota descabellada: a ver si alguien se atreve: las primeras dos personas que se hagan una selfie con los versos, tendrán un pequeño detalle de mi parte.

Foto: modificada. Original de @maryadiana (instagram)

Una ‘microficción’ en 9.99

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El lunes día cinco, anteayer, publicaron en la revinstagram guatemalteca 9.99 una pieza titulada La virtud del asesino, que tenía guardada por la gaveta del escritorio. En la presentación están por orden las capturas del texto publicado.

Clicando aquí podréis entrar en el resto de contenido de la publicación.

El otoño del aforismo: Juan Manuel Uría

intlEl otoño viene aforístico y el sábado amplié la veda para hacer hueco a un nuevo ejemplar del género. Ahora le toca, como si fuera una lista de la compra -qué lejos de la realidad- a Juan Manuel Uría y al ramillete aforístico titulado La ciencia de lo inútil (Trea, 2018).

Es tiempo de aforismos para el otoño, de lecturas para saborear los calvotes. Son aforismos que indagan, buscan y huyen del calor, adentrándose al frío cavernoso de las paredes de la poesía, allá donde la antropología roza también alguna orilla espiritista. Donde aparecen piedras -leed Harria (Gallo de Oro, 2016); entenderéis y disfrutaréis del todo- e incluso algún guiño sentimental, dulce, necesario. Los aforismos son la piel melosa donde emerge la duda sobre una certeza. Y Uría desmenuza unas cuantas de ellas y parece acertar de pleno. Si Elías Moro habló maravillas de Juan Manuel Uría y sus creaciones, será por algún motivo. Y el gran Elías sabe.

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La poesía es el lirismo de un corazón que da forma al pensamiento; ciencia del pensar que comprende muy bien el sentido profundo del amor.

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Siempre he pensado la poesía como algo lento; piedra en el interior de la que permanece y brota el tiempo (semilla mineral), que mueve imperceptiblemente el párpado íntimo, la minúscula forma en la que la materia se hace escultura. Siempre pensé, también, que la poesía es la paciencia del lenguaje de una tibia, de un húmero, de un cuerpo de hierro en el sueño de otro cuerpo de carne, la sangre divulgando los principios universales de un socialismo mágico.

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La historia, esa prosa contrahecha, se detiene ante la poesía, avergonzándose.

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Y tu compañera durmiendo a tu lado, más poderosa que el dios de la conciencia, que el café de los mineros, mientras escribes.

Postdata: con las ganas me quedé de obtener la compilación realizada por Carmen Camacho. Al tiempo.