Un hilo del abalorio

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[el color y los matices. La clave será alejarse del continente pese a vivir en él. Disfrutar de la tierra en un ambiente perecedero…]

“Cierta tarde, el abuelo visitó la casa de sus hijos, se sentó en la sala y ordenó que saliera el nieto. Quería hablar, a solas, con los padres de la criatura. Y el viejo dio entendimiento: la crianza es como el amor, no se desempeña sola. A los padres le hacía falta ser hijos, juntarse como niños con el niño. Les faltaba aceptar el dejar de lado la edad, desobedecer al tiempo, esquivarse de su cuerpo y de su juicio. Ese es el milagro que ofrece un hijo -nacernos en otras vidas. Y no dijo nada más.

– Ahora me voy -dijo él- porque, si no, me duermo con mi propio discurso.

– Quédese, padre.

– Así, viejo ya, soy como el cigarro: me consumo en la oreja. Se levantó y en la solanera, rodó como si hubiera sido asaltado por una porción de recuerdo. Acudieron, afligidos. ¿Qué le pasaba? El abuelo serenó: apenas era cansancio. Los otros insistieron, sugiriendo exámenes:

– El padre ha de descansar con mucho cuidado.

– No es de esos cansancios que nos pesan. Al contrario, ahora ando más celestial que una nube. Que aquella fatiga era el habla de Dios, mensaje que estaba recibiendo en la silenciosa lengua de los cielos.

– Estoy siendo llamado. ¿Quién sabe, hijos míos, si esta es nuestra última vez?.”

[fragmento extraído de El hilo del abalorio (LeTour 1987, 2018), traducción de O fio das missangas (2013) escrito por Mia Couto (Maputo, 1955 – act.). La traducción del libro es de Ángel Manuel Espada]

Un poema de Al Berto

AlBerto

[hay una necesidad, tremendamente vacua, de reprimir el dolor hasta límites insospechados y no buscar el amor del que se alimenta…]

te escribo sintiendo todo esto
y en un instante de mayor lucidez podría ser el río
las cabras que esconden el delicado tintineo de los
cascabeles en las salas de plata de la fotografía
podría elevarme como el castaño de los cuentos susurrados
junto al fuego
y deambular tembloroso con las aves
o acompañar a la sulfúrica mariposa revelada en la saliva
de los labios
podría imitar a aquel pastor
o confundirme con el sueño de ciudad que poco a poco
muerde su inmovilidad

habito en este país de agua por error
necesito imágenes radiografías de huesos
rostros desenfocados
manos sobre cuerpos impresos en el papel y en los espejos
fíjate
nada más que poseo
excepto este mensaje que hoy sigue mandhando de finas
pepitas de granada
fíjate
en cómo el corazón de papel amarilleó en el olvido de
amarte.

[poema extraído de El miedo (Poemas escogidos, 1976 – 1997) de Al Berto (Coimbra, 1948 – Sines, 1997), libro editado por Pre-Textos en 2007, trabajado por Cidália Alves dos Santos y Javier García Rodríguez. Originalmente, el poema fue publicado en Trabalhos do olhar (Trabajos de la mirada), a inicios de la década de los ochenta]

Los “libros de poesía” que me han decepcionado en 2019

ejlIntentaré no herir sensibilidades aunque me da sinceramente igual: ser sincero implica herir a las pieles finas. Escribía en un tuit esta mañana “en poesía, todos somos muy amigos y damos abrazos hasta a los cactus mientras nadie nos pise la manguera”. Quiero decir que muchos círculos se han convertido en un cariñoso compadreo donde importa más qué puedo conseguir del otro que una relación de igual a igual.

En el título de la entrada hablo de decepción, más que el gusto: es relativo y es como el nombre que no le pone a su hijo: hay infinitas influencias que hay que tener en cuenta en el momento de ponerse a ello. Hablaré de decepciones, porque esperaba cierto paso adelante de muchos poetas y la verdad, la mayoría me han defraudado como lector, como poeta* y en algunos casos como personas. Quizá el defecto haya sido esperar  algo positivo cuando en realidad no hay una base de lecturas sólida y sí castillos en el aire. Hay que hablar claro y no esconderse cuando una gran parte de los poetas jóvenes que escriben actualmente no tienen un nivel mínimo de lecturas ni tampoco de inquietudes necesarias para sacar una propuesta interesante, por no hablar de un profundo repliegue en reinos de taifas proclives -propios y asimilados- para conseguir la aprobación de una comunidad lectora más interesada en los likes y favs que no en las hojas de papel. En ese juego entran las editoriales también… pero ese es otro tema del que hablé hace unos meses y el160-suave-como-el-peligro supuesto coordinador de cierta revista me puso de vuelta y media (Nota: luego tal persona tuvo que retractarse y borró su artículo de réplica, arrepentido la catarata de descalificaciones, incomprensiones, faltas de respeto y mentiras que soltó haca mí)

Creo que todos estaremos de acuerdo sobre la importancia del primer libro. No tiene que sonar a lo de siempre, es importante que haya frescura y un poso personal, dentro de un perfil bajo que tiene que ir creciendo a lo largo de la trayectoria de un autor. Irrumpir es complicado -condicionantes de todo tipo- pero es importante poner empeño para que salga bien la jugada. En este caso, me he encontrado libros de debut de dos poetas residentes en Madrid bastante pobres: en uno hay un conglomerado de buenas intenciones que dan paso a una escritura plana, sin profundidad y carente de chispa, perdida en una oscuridad bien buscada pero inexistente en forma. Puede que haya ramalazos de poemas de María Salgado o Miriam Reyes, un deje francés o el cuello vuelto de los jerséis, pero cuando uno quiere jugar en serio debe mostrar unas credenciales que le hagan tomarse en serio el asunto: Los_tres_primeros_anos_1000x1000ciertamente escribir por encargo puede ser contraproducente y quizá algo malo de buenas a primeras. Si a eso le sumamos inexperiencia y una serie de recursos e imágenes violentados constantemente en libros… no estamos ante un buen resultado. 

Los altibajos no los tengo tan en cuenta como otras cosas: todo el mundo es humano y cuando se consigue cierto nivel cuesta que todos los libros sepan igual. Entre padre y madre: hijos y aquella sensación de haber leído antes lo mismo. No por falta de calidad, sino por sorpresa ante la necesaria frescura he visto un par de libros que desde un estudio de la situación han caído por lo mismo. Sé que ambos poetas (en su caso, más ella que él) puede dar más de sí porque siempre ha propuesto una poesía de vientre y corazón. Las licencias están para dar y tomar y algunos sucesos permiten obtener distancia y escribir una obra próxima en carne pero a la vez alejada de lo leído habitualmente. Más que decepción quizá hablaría de estar descolocado: tablas sé que hay, pero…

(continuará)

 

Cierra Universitas

Ayer recibí el aviso vía correo electrónico. Universitas cierra. Mutará durante los próximos días, de cara a la campaña navideña (los patrones no son tontos). Universitas no desaparece aunque puede parecer eso, simplemente el capitalismo –¡imbécil!, como diría Clinton con medio habano colgando de su labio- ha engullido sus estanterías, sus libros, las marquesinas e incluso la cafetera espresso que uno podía hacer servir.

Allí empecé a comprar libros de poesía en las horas muertas del bachillerato nocturno; de allí son algunos clásicos de poesía extremeña que me regaló mamá antes de marchar. Allí compré el primer número de Suroeste y recogía los cuadernillos de las aulas de poesía. Y si bien es cierto que últimamente metieron a gente rara a presentar sus libros y devolvían con mano rápida libros a sus distribuidores y editores, nos une a todos lo mismo: hay una librería que cierra y muchos echaran de menos invertir allí.

Por dónde van las cosas

descarga (1)¿Hoy la poesía española, estoy pensando en los más jóvenes, desde tu perspectiva, ¿lograron salirse de las fronteras que se le habían impuesto?

Indudablemente, la anómala situación que privilegió entre los 80 y finales del siglo la fachada casticista dizque española parece estar dando sus últimos estertores -lo que no quiere decir que la institución literaria en España vaya a dejar sus añorantes tics de buenas a primeras- Creo que hubo un punto de ruptura hacia mediados de los noventa con la reivindicación de figuras “raras”; utilizo este nombre pensando en una muestra paradigmática de la respuesta a la normalización que venía imperando: “8 poetas raros” -editada desde Madrid por José María Parreño y José Luis Gallero- donde aparecían Casariego o Juan HIdalgo. Poetas como Antonio Gamoneda, José-Miguel Ullán o Aníbal Núñez fueron clave. Es cierto que sigue habiendo intereses editoriales (ya recordarás aquella Poesía ante la incertidumbre, etc) que se afanan por perpetuar la imagen de preponderancia de una escritura sentimental, tradicionalista, carente de capacidad crítica. Pero la mayor parte de nuestros coetáneos son inubicables en estos parñametros y hay un grupo decisivo que está clarísimamente en otro lugar. Entre los más próximos (y solo hablo de poetas que escriben fundamentalmente en castellano) pienso en poetas como Yaiza Martínez, Julieta Valero, María Salgado, Óscar Curieses, Sandra Santana, Ignacio Miranda, Marcos Canteli, Mariano Peyrou, Carlos Bueno, Antonio Cordero, Antonio Méndez Rubio… y la lista continuaría con un larguísimo etc. Creo que cualquiera de ellos podría entrar en el tipo de conversación que trenzaste tú [Maurizio Medo] a nivel latinoamericano en País Imaginario [editado por Ay del Seis el año pasado]. De hecho, una mirada que contemplase lo que ocurre en España desde perspectivas internacionales es cada vez más necesaria para dar cuenta de por dónde van las cosas entre los más jóvenes. Se acabaron los pequeños cotos nacionales.

[entrevista a Benito del Pliego realizada por Maurizio Medo, parte de Backstage. 18 entrevistas (y algunas notas) alrededor de la poesía contemporánea, editado por Liliputienses]

Camino de incertidumbres

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[la riqueza de las alternativas está en encontrar aquello que descoloca y de alguna manera te hace crecer, tambaleando los cimientos de barro de la creación…]

Le doy demasiadas vueltas a lo mismo desde que escuché a Cerviño hace unas semanas en Madrid. Curiosamente, desde hace meses me he dado cuenta que mi propuesta sigue o es paralela si acaso hacia una depuración donde cae por su propio peso -gracias, también a las tijeras del creador-. Desde el inicio he discutido cualquier longitud, no he creído en híbridos: lo escrito tenía está predestinado a ser lo que tiene que ser. En la transformación del canal hay una variación hacia un nuevo significado, un cambio hacia una incertidumbre que depende de los ojos que lo leen y la boca que habla en alto.