‘Rozadura tropical’ (un poema de Leonor López de Carrión)

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[todavía queda algo de luz. He pensado en crecer, pero las lluvias no son suficientes para fortalecer mis raíces: es necesario el sustrato, el componente mágico que provoca que un simple poto crezca hacia la luz. En nuestra casa siempre habrá potos: se enredan, abrazan aquello que tenga de por medio. En nuestra casa estarán cerca de las estanterías, para que se enreden en sus columnas, en sus baldas; para que protejan del polvo a los libros. Esperarán pacientemente el riego cuando visitemos semanalmente la estantería y no se quejarán demasiado si no reciben la cantidad mínima de agua recomendada por la OMS. Tambien habrá tomateras y sus frutos rojos carnosos, dulzones, como sus mejillas recién salidas del agua clorada de la piscina. Una piel que busca abrigo, un abrazo. Otro abrazo en la casa. Ante las estanterías, influyéndose del mito de la Hiedra y el Roble. Así, la manera de vivir, de arraigar, de no crecer nunca…] Continuar leyendo “‘Rozadura tropical’ (un poema de Leonor López de Carrión)”

FaceApp

af99c8da-9555-4f6a-aaf1-3cd8e685e7cc.jpgEstoy convencido en que no propongo ningún bien a quien me lee. Le hago cómplice de una sarta impresiones que he mantenido como ficticias durante mucho tiempo. No sé vender una realidad, no sé escribir: de hecho, aprendí antes a leer que a escribir. Era lento, torpe, perezoso y con las capacidades psicomotrices de un gato hidráulico: mínimas. O limitadas. En los versos que escribo escondo mi incapacidad de expresarme en prosa más de una página y media. Cuando me dí cuenta de dicha tara me volqué en la poesía creyendo que así podría engañar a alguien. Resulta que la poesía, que tenía que ser una coartada para seguir escribiendo ha funcionado de tal manera que, después de dos libros publicados, un cuaderno de postales y otro libro en standby puedo considerarme un infeliz con suerte. Continuar leyendo “FaceApp”

Las pesadillas

Jarramplas

Quedarse ciego y no volver a verla. Un náufrago que no consigue aferrarse a los cabos sueltos del barco, ahogándose poco a poco. Caerse de un globo y no tocar nunca tierra. Perder los pantalones. Un cocodrilo asomándose por el lavabo. Odiar a los payasos cocineros que confunden cualquier salsa con la sangre de un cuello recién cortado. Una mampara separándome de todo. Una cápsula espacial averiada y yo menguando dentro de ella. Ser la sombra de lo que un día quise ser.

Foto: Jarramplas, en Piornal (Cáceres)

Calcificaciones

johnny

Un miércoles de obviedades: escribir del amor es como escribir del mar: está todo dicho. O como escribir de la luna: llevamos más de dos siglos diciendo lo mismo cambiando algunas palabras y añadiendo las estrellas a su significado. No sé escribir sobre el amor, pero Johnny Hallyday tampoco sabía; aunque bueno… Johnny no sabía lo que era el amor, simplemente quería a su manera. Pau Donés decía que no sabía estar enamorado en una canción, que de las cosas de querer nada sabía… y puede ser. Los pocos poemas Continuar leyendo “Calcificaciones”

(3) luminarias de Miguel Ángel Curiel

Curiel

[yo me cago en la mala uva del vacío y en la tristeza de los mediocres altaneros. Me río del lamento, también vacío, y desoigo las voces que piden de mí gestos de cara una diplomacia en la vida ajena. Puede ser egoísta la voz del bosque, pero la comparto…]

Espesura del bosque, arroyos desbordados, vivacidad de la propia vida, incluso la muerte ayuda al verde, a reverdecer, a llenarse de luz antes de que el viento haga que todo baile con todo. Ante esta sinfonía prodigiosa tu vida es un desierto.
*** Continuar leyendo “(3) luminarias de Miguel Ángel Curiel”

Prohibido fijar ideas

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Aquí tenéis una muestra de Prohibido fijar ideas, título del libro que recogerá gran parte de los poemas visuales y montajes que ha ido realizando Ferran Fernández. En las redes sociales va compartiendo una muestra del contenido; tan despierto como pueden llegar a ser sus poemas. Está previsto que salga a la luz en otoño. Esperaremos.

Otras huidas

Me pregunto incesantemente -y más desde hace dos días- qué nos mueve a huir; qué nos hace creer que salir precipitadamente de un lugar, sin o con un rumbo fijo es una buena idea. Siguiendo las acepciones de la RAE, todavía no sé si huyo por molestia, para evitar un daño; si huyo de alguien (quizá de mí), si tengo miedo o simplemente huyo porque me están esperando

Nota: de izquierda a derecha; portadas de Huir (Del Oeste, 1994), de Jesús Delgado Valhondo;  Huidas (Calambur, 2009), de Antonio Reseco y La huida hacia adelante (Siltolá, 2014), de Víctor Peña Dacosta. Todos poetas extremeños.