De Lobo Antunes a Eugénio de Andrade

Bom dia, Eugénio

Cocteau decía que hay hombres de corazón de diamante que apenas reaccionan al fuego y otros diamantes y descuidan el resto. Junto con estas vocaciones raras de zarza ardiente, me gustaría sentirme en familia, o eso es equivalente a explicar que siempre estoy allí. No quiero quejarme: de hecho solo vivo para navegar, instintivamente en la 1574842602_688159_1574842846_miniatura_normaldirección correcta, fingir que estabas lejos -Azores, Woods y el vacío de las olas, Wolfram Schütte, Marisa Blanco, Eugénio de Andrade, volcanes, fraternos de ternura, refugios de piedra blanda en los que preocuparse por la inquietud de la fiebre, personas que nos reconcilian con un alma que no es el alma de Scott que escribía, durante horas en la mañana. Y por Eugenio de Andrade, hoy hablo, un balcón perpetuo de basalto frente a la playa.

Lo llaman el amigo más cercano del sol: de acuerdo, si el sol es obstinado y severo. Lo llaman poeta: de acuerdo, si las palabras traen noticias de la vehemencia de la sangre. Lo llaman difícil: de acuerdo, si notas la infancia en la paloma de la sonrisa que de vez en Continuar leyendo “De Lobo Antunes a Eugénio de Andrade”

Marcando tendencia

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Ha sido una semana complicada. Ayer por la tarde pegué un rapapolvo: se animó todo un poco recordando por twitter el certamen de poesía experimental que hasta hace poco convocaba la Diputación de Badajoz. Eso sí era vanguardia. También, revisando vídeos de Boek Visual y La Aventura del Saber (aquí). En cambio hoy he decaído: tengo mocos y miro el naranja de las llamas de las factorías que sombrean el skyline de mi ventana (perdón, horizonte) maldiciendo no poder respirar (bien). Continuar leyendo “Marcando tendencia”

Una poética desperdigada

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Resume brevemente tu poética. Recuerda mencionar los objetivos que te marcaste con tu obra publicada hasta el momento y hacia qué coordenadas crees que se dirige.

Me enfoqué primeramente hacia la memoria y el recuerdo agridulce, zurciendo alguna costura que debía remendar antes de proseguir. Quizá para mí la poesía sea poner nombre a muchos abrazos, pero también es recordar y tomar conciencia de que el camino uno mismo lo va creando según las piedras que van apareciendo. Podría ser una extensión de mí honesta y responsable como cuando uno talla una gema: la poesía es el bloque de mineral y mi tranquilidad a la hora de transmitir residen en la forma que va tomando ese bloque hasta conseguir algo reconocible.

[respuesta al cuestionario de Diáspora. Poetas extremeños en el “exilio” (Liliputienses, 2019), selección realizada por Víctor Peña Dacosta]

‘Calçada do Combro 80’ (un poema de Fátima Maldonado)

GetResource[prosigo con la resaca lusa de final/inicio de año. La actualidad manda que se así. Suerte la mía.

Reviso Los nombres del mar – Poesía Portuguesa 1974 – 1984 (ERE, 1985. Selección y traducción de Ángel Campos Pámpano). Dije ayer por twitter que iba a dedicar un espacio hoy a Ana Luísa Amaral, pero me la envaino con mucho gusto porque releo la sensualidad de Fátima Maldonado, una itinerante poeta necesaria tras la apertura sociopolítico de la mitad de los setenta radicó de sobremanera en la cultura y, por ende, en la mujer. Fátima Maldonado ofreció en su producción un espacio necesario donde la identidad femenina era clave, dominando los excesos y el expresionismo, afinando un estilo propio infrecuente en la casa del vecino. En un país con una unos ideales que todavía huelen a incienso y humedad, Maldonado se abrió paso desligándose del intimismo, a partir de su poemario Cidades Indefensas (1980)…] Continuar leyendo “‘Calçada do Combro 80’ (un poema de Fátima Maldonado)”

A la sombra de Mário

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“(…) En asuntos de fechas mi memoria es mucho peor que la de Gaspar Simões: él las cita, aunque todas mal. pero yo ni eso. Una vez, en un momento en que Mário Sosares estaba de capa caída, declaré a la revista Cambio 16 -que hizo entonces entre nosotros una encuesta sobre las elecciones a la presidencia de la República- que votaría por él para ver si el país dejaba de ser tan triste. Mário Soares ganó las elecciones por los pelos, con los votos -difíciles de tragar, por ambas partes- de los comunistas. Fue la única vez que hice público mi voto, y no me arrepentí: algunos días después, sus respuestas a una entrevista del Expresso a la que no respondió el otro candidato, seguramente por lo “delicado” de algunas preguntas (aborto, homosexualidad, etcétera) mostraron bien a las claras el carácter y la franqueza intelectual del futuro presidente. Tras su elección, cené con él en su primera visita oficial a Oporto, y volví a encontrarlo en la Real Companhia Velha con los reyes de Suecia. Aquél fue un encuentro hermoso: desfilaba con la reina entre alas de invitados y al pasar junto a mí me clavó un dedo en la cintura y, después de de sentarse en el trono imperial, me guiñó el ojo como diciendo: ¿Alguna vez pensaste, cuando andabas en Lisboa con tus papeles, que me verías entronizado junto a la reina de Suecia? Le sonreí largamente, diciéndole que sí, que justo en aquel tiempo era cuando tenía el aire soberbio de quien llegaría a ser Mário Alberto, rey de Portugal y de los Algarves. Y que tuvieses paciencia si el título era así de corto: el imperio había ido destruyéndose y, la verdad, sin dejar mucha nostalgia de lo que había sido (…).

[fragmento (p.76-77) extraído de A la sombra de la memoria  (Pre-Textos, 2006) traducción de A cidade Garret. A sombra da memoria (2005), volumen recopilatorio de la obra en prosa de Eugénio de Andrade (Póvoa de Atalai, 1923 – Oporto, 2005) realizada por Martín López-Vega (Poo de Llanes, 1975 – act.)]

Independencia viciada

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Los lunes y miércoles tengo sesión con peques. A mitad de la misma, pasadas las seis menos cuarto en la España Continental -perdón, tic lusófono- siempre pongo algo de música. A veces sonido de mar, de las olas. Otras veces rock: Aerosmith, Rolling Stones… pero ayer me atreví a poner fado. A poner una pieza de Ana Moura. Si bien es cierto que la canción era animada no imaginé que ellos pudiera reaccionar de la manera que lo hicieron: dando palmas, bailando. Ni en el mejor de los supuestos había pensado que actuarían de tal manera, por suerte. Continuar leyendo “Independencia viciada”

Sobre José Bento

Ando leyendo En el silencio de Noviembre (Pre-Textos, 2000) del recientemente fallecido José Bento. No hace tres meses que partió, por desgracia. No quiero que se va esta entrada como un proceso reduccionista de su obra, un homenaje o similar. Simplemente una puesta en valor de la obra una figura clave de la literatura en castellano en el país vecino. De mano del hispanista -vertiente a partir de su labor como traductor de autores clásicos (Manrique, Garcilaso, San Juan de la Cruz) como contemporáneo (entrando de pleno en el trabajo de la Generación del 27 o Machado)- entró en la difícil divulgación lusa una serie de trabajos inéditos, trabajos de profundidad intensamente relacionadas a la lealtad al texto original y el respeto a la lengua materna, respetando la máxima de no despedazar la obra del poeta traducido. José Bento, estéticas a parte, ha sido uno de esos creadores que se mueve bien en los ríos que desembocan en el libro común, no ya en la traducción sino también en los enfoques personales que dota a su obra. Quizá, la riqueza multicultural, el poso acumulado sobre el hecho que el vecino no hubiera un corte de profundidad con el mundo –orgullosamente solos, sí, pero las colonias y el flujo ahí estaba, intensificado de manera previsible desde 1974- favoreció a una corriente de escritores que vieron en el exterior un enriquecimiento no ya personal, sino en la obra, en aquello que tenían que decir en los papeles. Continuar leyendo “Sobre José Bento”